
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, buscará forjar con los republicanos una alianza para salvar la reforma al sistema de salud que el encono bipartidista en el Congreso ha impedido, y cuyo esfuerzo podría ser el último.
Obama buscará generar presión sobre los republicanos, quienes han sabido capitalizar el descontento de algunos segmentos del electorado sobre el proceso legislativo en torno a la reforma.
Ese malestar ha sido señalado como una de las causas detrás del descalabro en Massachusetts, donde los demócratas perdieron el mes pasado el escaño senatorial que durante 47 años ocupó el hoy desaparecido senador Edward Kennedy.
El domingo Obama hizo una sorpresiva invitación pública a los líderes republicanos en el Congreso para reunirse el 25 de febrero con él y los líderes demócratas en la Casa Blanca a fin de discutir el tema.
El mandatario dijo que la intención del encuentro es “consultar de cerca con nuestros colegas republicanos. Pedirles que pongan sus propuestas sobre la mesa de negociación”.
En días recientes Obama reiteró su frustración por la cerrazón en el debate político sobre la reforma del sistema de salud, donde el encono partidista ha sido más evidente y profundo.
Dos semanas atrás Obama sorprendió a muchos al aceptar una invitación de los republicanos para asistir al llamado retiro que éstos celebraron en Baltimore.